
Edgar Vicuña, jefe del santuario, señaló que se trata de una ruta convencional y otra especializada. En el primer caso se pueden conocer los atractivos naturales como la isla Matapalo y el sector de Bosque Seco; mientras que la segunda permite a los visitantes recorrer el sector Boca de Capone, el estero Zarumilla y otros que albergan una amplia gama de especies como caracoles, moluscos y aves.
Dijo que las tarifas de ingreso son variadas, dependiendo de las rutas a seguir. Éstas fluctúan entre los tres y 20 nuevos soles (hay tarifas diferenciadas para niños, estudiantes y adultos).
El especialista precisó que durante Semana Santa esperan recibir alrededor de 300 turistas, considerando que la capacidad de carga diaria es de 80 personas como máximo.
"Tenemos una capacidad de carga de 80 visitantes por día, a fin de no dañar la biodiversidad del manglar.”
Asimismo informó que en lo que va del año han llegado aproximadamente 600 turistas –una cifra menor a la del año pasado cuando arribaron entre 800 y 820 visitantes–, debido a las torrenciales lluvias.
El santuario nacional de Los Manglares de Tumbes está ubicado en la provincia tumbesina de Zarumilla. Es un área natural propicia para la investigación científica, y ofrece condiciones favorables al desarrollo de actividades educativas, turísticas y recreativas.
Cabeza de Vaca
Por otro lado, la arqueóloga Carolina Vílchez, directora del proyecto Cabeza de Vaca, señaló que los restos arqueológicos de Cabeza de Vaca –puestos en valor recientemente– se han convertido en otro atractivo turístico del departamento norteño que puede ser visitado durante Semana Santa.
En el conjunto arqueológico de adobe y piedra se exhiben piezas de cerámica, osamentas e instrumentos líticos, y también tiene un taller en el que se trabajaban conchas como el spondylus. Está ubicado a 10 minutos de la ciudad de Tumbes.
Asimismo precisó que el museo de sitio Gran Chilimasa, ubicado dentro del recinto arqueológico, estará abierto al público jueves y viernes de 09:00 a 15:00 horas, y el sábado hasta las 12:00 horas.






























Posee 690,6 hectáreas de extensión y comprende distintos hábitats compuestos de pantanos, fangales salinos, totorales, montes y estuario ribereño, gramadales y playas arenosas.

Del puerto, salen embarcaciones hacia las Islas Ballestas para establecer un contacto casi directo con los lobos de mar, que aúllan en señal de protesta y bienvenida. Por automóvil se puede llegar al puerto de Punta Pejerrey, desde el cual se vislumbra a lo largo de la ladera de un cerro, la figura del Candelabro, similar a las Líneas de Nasca, pero tal vez de diferente origen: piratas que señalaban un tesoro, luchadores por la Independencia, quién sabe.
De regreso, el circuito tradicional conduce al museo de sitio y a parte de los vestigios de las necrópolis de los pobladores de la Cultura Paracas (200 a. C - 600 d. C.), cuyo arte textil aún admira al mundo entero.
El paseo señala el camino hacia una pequeña bahía, hábitat natural de parihuanas, blanquirojas aves inspiradoras de la bandera peruana, que no se deben perturbar. Hacia el sur, las playas descubren otra vez bellas formaciones rocosas como "La Catedral" y "Mendieta". En Paracas, el sol al caer, se pone de acuerdo con el paisaje para colorear el mar y devolver a la ciudad nostálgicos viajeros.














