
Se trata de 152 esculturas, 86 pinturas de caballete, 18 escudos heráldicos, un frontal, cuatro urnas, un anda procesional, 12 retablos y 709.37 metros cuadrados de pintura mural, precisó.
Las obras trabajadas pertenecen al Museo Histórico Regional de Cusco, y los templos Santiago Apóstol de Lucre, Langui de Canas, Santiago Apóstol de Lamay, San Miguel Arcángel de Acos, Nuestra Señora de las Mercedes de Pampamarca, Santa Bárbara de Surimana.
También, San Cristóbal de Cusco, San Francisco de Asís de Huasac, Santa María Magdalena de Taray, Santo Domingo de Guzmán de Sanca, Santiago Apóstol de Lucre, Almudena, Belén, Santa Ana de Cusco, Todos los Santos de Huanoquite y Capilla de Mark’jo, entre otros.
La mayoría de los lienzos y esculturas presentaban un avanzado nivel de deterioro, por lo que los especialistas tuvieron que hacer un exhaustivo diagnóstico para lograr la intervención y rescatar la imagen primigenia mediante criterios y técnicas especiales.
Jorge Zegarra, titular del INC-Cusco, destacó la labor realizada, al considerar que representa un avance superior a los años precedentes en restauración y conservación de pintura de caballete, esculturas, retablos y pintura mural.
Todos los proyectos de conservación se inician mediante una investigación científica rigurosa, a fin de encontrar la máxima información de carácter histórico, estético y técnico, sobre el soporte material de la estructura y las capas superpuestas, así como las alteraciones históricas, las adiciones y las restauraciones, recordó.
Los trabajos estuvieron a cargo del Centro de Restauración de la Subdirección de Conservación de Patrimonio Cultural Mueble que funciona en la Casa Hacienda del Marqués de Valleumbroso, en la comunidad de Choquepata-Tipón, del distrito de Oropesa, provincia de Quispicanchi.



























Fue hacia finales del siglo XVII que uno de ellos, Diego Quispe Tito -sin duda la figura más importante de esta corriente- desarrolló una obra que sería la primera manifestación de una plástica local y significaría, además, una verdadera escisión entre pintores españoles y andinos.
En su obra se prefiguran ya, algunas de las principales características de la escuela: el trazo fino, la marcada influencia de los grabados flamencos y la abundancia de elementos decorativos en los trajes. Asimismo, la impronta mística y profundamente religiosa de la escuela se vería reflejada en las series de arcángeles, vírgenes y santos que -característicos de la pintura virreinal americana- tienen su origen en la necesidad de los colonizadores hispanos de capturar la imaginación de los antiguos cusqueños con una iconografía deslumbrante y conmovedora.
